El cine español ya sabe cómo jugar sus cartas. Si quiere ganar,
o al menos intentarlo, es más que recomendable que en la primera jugada muestre
actores conocidos por el gran público. Actores, por así decirlo, familiares,
que convivan con el espectador a diario.
¿Dónde encontrar a esos actores? En la televisión. Alguien
mirará el cartel y dirá: “Voy a ver la peli de Lola, la de La que se avecina” o “La hermana es la
de Amar en tiempos revueltos”. Los actores se sienten cercanos, y eso es un
punto a favor. De un grupo de actores principalmente conocidos por sus roles en
las series semanales y diarias (exceptuando a Luis Tosar, el cual es un caso
aparte) nace “Musarañas”, primer largometraje de Esteban Roel y Juanfer Andrés
apadrinado por, nada más y nada menos, que el director Álex de la Iglesia.
La película nos traslada a los años 50 y nos cuenta la
historia de Montse (Macarena Gómez), una mujer que sufre una enfermedad
(agorafobia) que le impide salir de casa. Ocupa su tiempo trabajando como
costurera y se escuda extremamente en la religión. Lo único que la une con la
realidad es su hermana (Nadia de Santiago). Un día, Carlos (Hugo Silva), un
vecino, entra de forma inesperada en su vida.
Musarañas tiene un problema bastante grave, que son sus
primeros 50 minutos. Aburridos y tan claustrofóbicos como la misma Montse.
Encerrados en cuatro paredes sin que pase algo que despierte el interés del
público. Cuando el guion quiere que pase algo, ya es tarde. Y además, todo lo
que se desarrolla ocurre de una manera más bien desmedida e injustificada. La chispa en esos momentos aparece cuando
Montse sufre alucinaciones que le hacen ver a su padre (Luis Tosar), el cual
parece que se ha escrito y dirigido él solo. No por nada es Tosar uno de los
actores más valorados de nuestro país. Cada aparición suya hace dar la
sensación de que nos transportan a otra película absolutamente distinta. Y es
que por lo demás, la idea está abordada de manera equivocada. Y me explico: no
ha sido uno, sino dos los visionados del film antes de realizar esta crítica.
En ambas salas, más que miedo, la película ha provocado risa. Y no risa
nerviosa, sino risa de lo absurdo de la situación. Eso es lo peor que puede
ocurrirle a una historia que pretende ser de terror. Y uno mira el cartel de la
película (cuya composición por cierto, es más que notable, pero ese es otro
tema), ve encima del título el nombre de
Álex de la Iglesia y no puede dejar de
imaginarse como la genialidad del director bilbaíno hubiese agarrado el guion y habría otorgado a la
película del humor negro suficiente como para que las risas escuchadas en las salas
cobrasen sentido. Pero su nombre solo está en ese cartel como productor.
Muchos destacan la interpretación de Macarena Gómez. Sí, es
buena, pero ya está. Todo lo demás lo aporta el rostro de la actriz. Y es que,
parece que Macarena nació con ese papel escrito en la cara. ¿O acaso no se la
conoce por meterse en roles de mujer un
tanto desequilabrada? Quizá la mejor
parada aquí sea Nadia de Santiago (Y Tosar, pero, como se ha dicho, es un caso
aparte), la cual aporta cordura y sensibilidad durante casi toda la historia. Hugo
Silva, totalmente vacío (Quizá debido a un torpe guion o a una mala dirección
de actores).
Conclusión, Musarañas se
ahoga en el corto espacio en el que se desarrolla. Una pretensión noble y
respetable pero que no aspira mucho ya que cae por su propio peso. Tiene un par
de momentos de tensión (no apto para todos los estómagos) que, aunque
divertidos se pasan de rosca. Hay que empezar a huir de los carteles en los que
aparece el nombre de un grandioso director y les sigue la palabra “presenta”,
pues al parecer, salvo algunas excepciones (El
orfanato, el cuerpo..) solo levantan la expectativa de algo que navega
hacia ninguna parte. Aun así,
enhorabuena a los directores por creer y sacar su proyecto adelante. Que hoy en
día es complicado.
Puntuación de CINEREW: 5 sobre 10










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